La Iglesia de Umán: Orgullo de los umanenses

1/3/2018  Directorio Umán

Icónica, majestuosa, simplemente espléndida. Se encuentra en nuestro escudo de armas, testigo silencioso de nuestra historia y considerada como una de las cinco iglesias más hermosas en todo Yucatán, se trata del Ex Convento y Parroquia de San Francisco de Asís, ubicada en el centro de Umán justo al frente de su plaza o parque principal.

A la vista

La magnitud de sus dimensiones, así como los detalles interiores asombran a quien la visita. Su fachada es de dos cuerpos. El primero de bastante altura con pilastras variadas a cada lado de una gran puerta de tres arcos ojivales que se remiten para dar paso a un arco de medio punto el segundo cuerpo muestra el centro un nicho de arco de medio punto con un frontón triangular cuyas torres no se concluyeron.

El templo se compone de la parroquia, la sacristía de la capilla de San Pedro y San Pablo, el ex convento (espacio que actualmente funciona como oficinas parroquiales y salones de juntas para los grupos apostólicos), el atrio, el cementerio y la huerta. Cuenta con un amplio altar y una enorme cruz de madera que a los costados conserva antiguos retablos que guardan diferentes imágenes religiosas.

La portada de su fachada principal, de cantería, con tres arcos ojivales en su porche que le dan un aspecto sumamente vistoso y atractivo. Completan su bello aspecto exterior, las diez corpulentas columnas distribuidas en sus muros laterales con remates de forma piramidal que coronan la azotea. La bóveda de arista del templo fue la única construida con este tipo de bóveda.

El coro está sobre un arco de mampostería, barandal de madera y dos piezas más en su frente que estuvieron destinadas a guardar restos humanos. Su bóveda es apainelada apoyada en muros.

Entrando por el acceso principal, puede verse el bautisterio, la pila bautismal de piedra. La nave del templo es de bóveda de crucería, sostenida por arcos sencillos de cantería que descansan sobre medias del mismo material, elevadas hasta la altura del grueso cornisamento, de cantería. El piso de la parroquia, inclusive el del presbiterio, es de ladrillo marsellés.

El presbiterio cubierto por una cúpula, terminada de construir en 1796, en forma de media naranja, cuyos gajos descansan sobre un tambor dividido en cuatro partes por medias muestras de cantería. En cada una cuatro ventanas, con vidrios de colores y persianas, idénticas en estructura a las otras cuatro pequeñas que se encuentran en la linternilla, dando más luz al recinto. Dos gradas de cantería colocan al presbiterio sobre un nivel más alto que el resto del templo, en cada uno de sus costados laterales, una capilla con altar de mampostería, retablo y barandal de madera.

La sacristía con muros de mampostería, dividida en su parte media por dos arcos que descansan sobre una columna central de cantera. Tiene cinco claros, cuatro de ellos cubiertos con puertas de madera, los cuales la comunican con el presbiterio, el atrio, la Capilla de San Pedro y San Pablo, la huerta, ex convento y bodega. El campanario con tres arcadas distribuidas, dos en el primer cuerpo en donde se encuentra así mismo el propio número de campanas y una en el segundo.

En la huerta algunos árboles frutales y varias palmeras que forman un corredor hacia la Casa Curial.

Su historia

La historia de este querido y admirado edificio es un rompecabezas pues se carecen de datos exactos que nos hablen acerca del período en que fue construida. Así que, lo que se conoce de ella, su historia y su construcción ha sido la recopilación de muchos investigadores a lo largo del tiempo.

El edificio más antiguo es la capilla, también conocida como capilla de indios, que no se conserva como presbiterio.

De acuerdo con Manuel Arturo Roman Kalish en su libro La arquitectura religiosa del Yucatán Virreinal, la actividad constructiva de los franciscanos, en lo que refiere a iglesias parroquiales y capillas, era muy intensa debido a la rápida expansión territorial de la Orden religiosa. Era mucho más intensa que la del clero secular.

Umán estuvo bajo el control del clero secular los primeros años, pero en 1579 pasó a manos franciscanas, quienes establecieron un convento de doctrina en 1583, aunque sólo duraron ahí un siglo, pues en 1680 se impuso el clero secular otra vez.

Sin embargo, los clérigos seculares tenían el problema, en mayor grado que los franciscanos, de contar con iglesias con naves de ramada, según lo informa el obispo Matos en 1739; así, de los 34 curatos que administraban hasta ese año, 14 tenían iglesias parroquiales con naves de mampostería, y las 20 restantes de paja en malas condiciones, de las cuales nueve tenían tan poca renta, que no podían ser reparadas. Matos consideró que las otras once sí eran dignas de repararse por las rentas que recibían, siendo estas iglesias las de Hunucmá, Umán, Peto, Ichmul, Chemax, Chancenote, Tizimín, Espita, Kikil, Yaxcabá y Nabalam.

Así, al finalizar el proceso de secularización de mediados del siglo XVIII, el clero secular dio mayor ímpetu a la construcción de las naves de las iglesias parroquiales y capillas de visita, con muros y bóvedas de mampostería, para consolidar físicamente sus curatos y visitas.

De acuerdo con Laura Machuga Gallegos, en su artículo En los márgenes de Mérida en la época colonial a 1917. Apuntes sobre la historia olvidada de Cholul, Kanasín, San José Tzal y Umán ya en 1679 la Parroquia de Umán había sido secularizada y entregada a la clerecía. Fue concluida en los últimos años del siglo XVIII. Para la finalización de su construcción se aplicó, con aprobación del rey, la cantidad necesaria de los espolios del obispo fray Luis de Piña y Mazo, fallecido en Umán en 1975.

De un total de 38 iglesias conventuales construidas entre el siglo XVI y XVIII, 10 fueron construidas por el clero secular teniendo, en la mayoría de los casos, origen regular. La característica más sobresaliente de estas iglesias fue el uso de las torres, dándose principalmente la de dos torres, a excepción de la proyectada para Umán cuya edificación nunca se terminó pues estaba previsto que tuviera una torre central de tres cuerpos y un remate, y dos cuerpos de menos tamaño como lo muestran los planos del proyecto, que se encuentra en el Archivo General de Indias. De esto que a nuestra iglesia se le conozca también como La Inconclusa. Su inconcluso y único campanario es tan integral al diseño de la fachada como exótico al medio peninsular y en sí novedoso.

De acuerdo con Miguel A. Bretos en su artículo San Cristobal: Arquitectura, Estilo y Mecenazgo en el Yucatán del setecientos, fue construida en los mismos tiempos que la iglesia de San Cristóbal en Mérida, pues de acuerdo a su información, ambas se edificaban con la misma parsimonia.

Los dibujos arquitectónicos que sirvieron para su construcción fueron hechos por indicaciones del presbítero Ignacio de Zepeda y Lira, cura de Umán, criollo nacido en Mérida y de padres españoles. El autor de dichos planos parece haber sido un Juan de Torres quien firma como “Director de la fábrica de la Iglesia de Umán” y cuya rúbrica aparece en los documentos relativos a dicha obra. De este personaje no se tiene mayor información, sin embargo resulta evidente su alto nivel de competencia dentro de la tradición y praxis arquitectónica hispano europea. Dada la unidad y el rigor de su concepción y estilo se cree que es muy probable que el diseño de la Iglesia de Umán se deba a Torres prácticamente en su totalidad.

En la tesis doctoral Transformaciones y Evolución de la Arquitectura religiosa de Yucatán durante los siglos XVII y XVIII del arquitecto Pablo Antonio Chico Ponce de León, se detallan algunas fechas en que el templo ha recibido mantenimiento y se mencionan los años de 1993, 1994 y 2011. Adicionalmente, en su investigación recalca el carácter especial de innovación-arcaismo de la arquitectura religiosa virreinal presente en la Iglesia de Umán, pues su diseño parece adelantado muchos años al romanticismo europeo o al eclecticismo decimonónico en México, también llamado neogótico.

Por el año de 1913, durante la época gubernamental del ingeniero Eleuterio Avila, aprovechándose del caos del período preconstitucional, ordenó que se abriera la actual calle 18 que pasa por el fondo, demoliendo dos piezas de mampostería del ex convento y segregando la mayor parte de la huerta que ahora forma el terreno que se ve lindando con las calles 21, 23, 16-A y 18. Este terreno es el que ahora es empleado como campo de softball.

Umán y nuestra Iglesia tienen muchas historias que contar. Atrévete a conocerlas.


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